ECOS DE UNA EXPERIENCIA

HAITI

Bella Isla del  Caribe

Esta es la experiencia en un país invisible, que sólo cobró fama cuando el terremoto del año 2010 mató a más de doscientos mil haitianos, fue esa tragedia que hizo que el país fugazmente ocupara el primer plano en los medios de comunicación mundial.

Hemos podido admirar el gran talento de sus artistas, convierten las piedras en bellas esculturas,  magos en la chatarra capaces de transformar la basura en hermosura, la facilidad para las lenguas, pues dominan el Kreyol su lengua y el francés y se defienden con el inglés y el español…

Es un país marcado por el hambre necesitado de solidaridad. Un lugar donde aún está presente la esclavitud “niños restabeth.

Haití nos da la posibilidad de vivir aquello que soñamos con autenticidad. Es un lugar de invitación y de  espera. Un gran desafío. Haití son niños que se quedaron sin padres, sedientos, inválidos, desestructurados con la realidad… necesitados de una presencia solidaria que muestre caminos percibiendo que Dios está presente en su historia. Haití nos convoca a vivir el Carisma con radicalidad, no tenemos otro camino. Haití es el Amor Vivo que pide que alguien esté a su lado, sintiendo lo que ellos sienten, viviendo lo que ellos viven. El hambre es muy fuerte (mujeres y niños  muestran sus barrigas vacías). La pobreza nos conmueve, el dolor de los niños y mujeres, de familias  sin medios de sobrevivencia en los barrios, laberintos y tiendas (carpas) donde viven porque han perdido sus viviendas a causa del terremoto. Se ve gran cantidad de niños en sus “casas” realizando trabajos pesados como por ejemplo acarreando agua, trasladando tachos con basuras o al cuidado de sus hermanos más pequeños, etc…

La emergencia no ha pasado está cada vez más apremiante la realidad haitiana la vemos con extrema pobreza viviendo en situación de exclusión, especialmente en la periferia de Puerto Príncipe. Vulnerables en todo sentido: ya sea por las condiciones climatológicas (ciclones, huracanes), por las epidemias, como: cólera, dengue, malaria y fiebre tifoidea. Por la falta de fuentes de trabajo estable, la mayoría de las familias viven de pequeños comercios ambulantes. Por las escazas posibilidades de educación… Haití es mayoritariamente joven y un gran porcentaje de ellos no han tenido la posibilidad de terminar sus estudios y con quienes  han terminado  se dio una migración masiva en busca de una vida mejor. Los niños reciben una educación donde se pone el acento en un aprendizaje memorístico y en el uso del uniforme (aún en las escuelas del estado) y no en formar  ciudadanos, ahora mismo están en matrículas para la escuela y la preocupación de las madres es de donde sacar el dinero para la matricula si apenas pueden sustentar una comida al día, y el dilema presente está en mirar a que hijo podrán enviar a estudiar y cuantos deberán quedarse en casa pues los medios no les alcanza para enviar a todos a  la escuela. Haití es un país joven, inteligente que le encanta estudiar. Tienen mucha facilidad para aprender distintas lenguas.

Esta vulnerabilidad también se constata en la falta de atención a la salud. En general a pesar de que en muchos de ellos hay una conciencia de la necesidad del cuidado y  prevención, no tienen las condiciones para seguir sus tratamientos porque priorizan el alimento del día. La población cuenta con muy pocos centros de atención gratuitos.

También nos comentaban que hay  niños que viven como “restavek” ”- una especie de práctica de esclavitud. Niños que son dejados en una familia, generalmente por la situación de extrema pobreza de su madre. La familia que lo recibe le proporciona alimento a cambio de realizar los trabajos domésticos no deseados por el resto de los niños de la casa. Hay familias amontonadas en viviendas indignas con poco espacio, sin agua potable, la mayoría sin baño propio y muchas horas del día sin electricidad. Quienes viven aún en los campamentos de refugiados sus condiciones aún son peores.

Una realidad sostenida por la tenacidad de las mujeres buscadoras de la sobrevivencia cotidiana. Mujeres que mantienen a sus familias y a las familias de sus hijos. Algunas familias viven gracias a la ayuda que reciben de algún familiar que vive en el exterior. El sueño de muchos de los jóvenes es también salir a otro país en busca de mejores posibilidades.

Hay señales positivas en el proceso de reconstrucción del país, pero aún falta mucho por hacer, sobre todo en la periferia. Lo vemos a través de las condiciones en que se encuentran sus calles, sin lugares donde depositar los residuos que dejan los extensos mercadillos. Con sus alcantarillas tapadas, en la época de lluvia sufren terribles inundaciones que traen consigo las epidemias que hacen estragos en los más débiles, que por lo general son los niños. Haití es un pueblo que vive “dependiente” de las ayudas de afuera.

Es admirable que en una nación donde no es considerado necesario el ejército, las NNUU hayan impuesto la presencia de soldados extranjeros, a los que los haitianos llaman la MINUSTAH, a este país llegaron para “estabilizar y ayudar”, ya llevan  7 años.  La ocupación militar de Haití está costando a las Naciones Unidas más de ochocientos millones de dólares por año. Y llevan 7 años viviendo en grandes hoteles  y desestabilizando a este país que no confía en ellos. En  los diálogos que hemos tenido con religiosas insertas en esta realidad comentamos que sería muy diferente si las NNUU destinaran esos fondos a la cooperación técnica y la solidaridad social, Haití  podría recibir un buen impulso al desarrollo de su energía creadora, y así se liberaría de sus salvadores armados, que tienen cierta tendencia a violar, matar y regalar enfermedades fatales.

Haití no necesita que nadie llegue a multiplicar sus calamidades. Tampoco necesita la caridad de nadie. Como bien dice un antiguo proverbio africano, la mano que da está siempre arriba de la mano que recibe. La necesidad apremiante de Haití es de  solidaridad, médicos, escuelas, hospitales y una colaboración verdadera que haga posible el renacimiento de su soberanía alimentaria, asesinada por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y otras sociedades filantrópicas.

Para nosotros, latinoamericanos, esa solidaridad es un deber de gratitud: será la mejor manera de decir gracias a esta pequeña gran nación que en 1804 nos abrió, con su contagioso ejemplo, las puertas de la libertad. Haití fue el país fundador de la independencia de América y el primero que derrotó la esclavitud en el mundo.

Merece mucho más que la notoriedad nacida de sus desgracias.

Teniendo como telón de fondo esta pequeña reseña de este bello país  que nos recibió el día 1 de septiembre, a las 16 H 00 Diana y Clemencia nos esperaban en el Aeropuerto y fue muy hermoso el gesto de alegría expresado en la sonrisa al distinguirnos reconocidas , nos encontramos con la Comunidad de la CIM formada por Clemencia (Mercedaria) y Diana (Dominica), puesto que Socorro (Comboniana) adelanto su viaje a México por la muerte de su hermana, esta  luego de tres años consecutivos en esta misión ya no retorna, ahora esta Comunidad se dispone a recibir a Piedad ( Comboniana) y Ana (Corredentora) las dos de Ecuador.

Al iniciar la tertulia con las hermanas los temas centrales fueron recuerdos del país de las familias y hermanas de las dos congregaciones, entrega de encomiendas… la situación socio-política y económica de nuestro país, …así como también fuimos parte de la misión que esta llevando la CIM, acompañamiento a familias que salieron de los campamentos, como son los microcréditos con las mujeres que salieron de los campamentos, acompañamiento a un grupo de jóvenes  y empezaran con enseñanza del español y otros proyectos que aún se están gestando…  y con todo estos afanes nos insertamos en la vida cotidiana de la Comunidad, porque desde el primer instante que pisamos el lumbral de la casa nos sentimos como si siempre  hubiéramos vivido ahí,  iniciando una de relación de vida comunitaria, oficios, misión de calidad en un ambiente de confianza y sencillez.

Integrando todo esto, dos días hemos visitado con Clemencia el barrio cite Okay (desplazados de Okay) que están formando por cientos de miles de personas que viven en situaciones de miseria, es ahí donde se acaba todo discurso humano…, es todo un laberinto lleno de callejones unos intransitables por la estrechez , la basura, el hacinamiento de las personas, son unos cuartos ( parecen cuevas) de 2m x 2m en las que habitan familias numerosas.

Acompañadas de Dana fuimos al centro de la ciudad, donde pudimos admirar al paso por las calles la diversidad de artesanías hermosamente labradas, talladas, delineadas y confeccionadas con finura y primor y dos grandes monumentos que resaltan los dos momentos trascendentes de liberación del pueblo haitiano uno el de la esclavitud y junto a él una fogata grande que permanece siempre encendida que expresa sus creencias, el vudú, y el otro que habla de independencia.

En esta área queda el palacio de gobierno que se derrumbó todo y aún no han iniciado la construcción, de la catedral se pueden ver las columnas esta tal como quedó luego del terremoto.

Fuimos invitadas por los jóvenes del grupo juvenil Asociación de jóvenes para el desarrollo cultural y social, Para admirar y compartir un momento con ellos y ver cómo van confeccionando sus artesanías, Diana que ha ido acompañando a este grupo junto a Socorro fue la traductora de esta tarde de encuentro muy ameno,  nosotras para ayudarles e incentivarles en esta forma de autofinanciar sus estudios les hemos comprado algunos colares y manillas.

El día 6 de septiembre participamos en la festividad de Teresa de Calcuta, es la Comunidad más cercana a la CIM, está a diez cuadras de nuestra casa, fue una Eucaristía con una deliciosa riqueza cultural destacada en la melodía de los cantos que eran entonados por un coro de niños secundado por toda la Comunidad parroquial, con gran sorpresa de nuestra parte fuimos invitadas por las hermanas al banquete junto a Monseñor, sacerdotes concelebrantes, laicos y voluntarios de la Comunidad. Es de destacar que la sazón haitiana es muy deliciosa. Fuimos también invitadas a visitar la obra “Centro de Recuperación de niños/as de 0 a 3 años” acuden al centro por desnutrición y tuberculosis, es una obra muy bien llevada, las hermanas rebosan alegría y se ve a los niños bien cuidados. También llevan una gran escuela para niños de familias que no tienen posibilidades de llevarles a una escuela pública.

Con Clemencia y Diana fuimos a Kafos que se encuentra a otro extremo de Puerto Príncipe , nos dirigimos para encontrarnos con el P.José (Escalabriniano) que juntamente con la CIM, Misioneras del Inmaculado Corazón de María, Hijas del Corazón de María,  Jesuitas, están gestionando el proyecto de 75 viviendas, de momento están en búsqueda de la compra del terreno, Dios mediante será este proyecto una gran obra de la CIM a empezar en este nuevo curso. Sin restar la importancia de los demás días este día fue muy especial ya que pudimos constatar que sacerdotes , religiosas, laicas/os, seglares jubilados/ de Italia, Francia, España, Colombia, Ecuador, Argentina, están dando su tiempo y vida total en un megaproyecto  que abarca educación, salud, vivienda, huertos, granjas, industria (arena, bloque, pan, pasta) dan trabajo a 300 familias , hay dos bloques de viviendas construidas y habitadas y otros 5 bloques de 50 a 70 casas en construcción, proyectos gestionados a diferentes organismos de diferentes países.

Vimos por fuera la obra de salud y educativa atendida por las hermanas Dominicas de la Presentación.

Todos estos días hemos dirigido la oración vespertina con temáticas de reflexión y mutuamente nos hemos enriquecido en la fe y en el compartir de la búsqueda del querer de Dios.

Durante esta visita providencialmente tuvimos que compartir los ejercicios espirituales de la CIM, ya que a las hermanas se les trastocó las fechas de su organización debido a que el sacerdote a acompañarles tenía otro compromiso, así que con gozo nos dispusimos a vivir lo que Dios nos ofrecía.

Vivimos esta experiencia en un sitio llamado Cazeau en una casa de retiros de las hermanas de Cristo Rey que ofrecieron un espacio silencioso, y las condiciones que estaban a su alcance para estos días de oración, acompañamiento y contemplación. El P. Miller Provincial de los Jesuitas en Haití dirigió los 8 días de ejercicios espirituales , fueron días de mucha riqueza para sintonizar con los deseos de Dios. Las reflexiones muy profundas y con perspectiva de seguimiento con mística de ojos abiertos y mística de ojos cerrados para actuar en la Historia proféticamente, bellamente desmenuzado. Nos brindó acompañamiento personalizado que fue una experiencia muy fructífera. Y el encuentro fraterno con hermanas misioneras presentes en Haití que llevan de 10 a 13 años y otras 4 a 3, 1 años,  de la CIM Clemencia, (Mercedaria) Diana, Luz, Karina (Dominica) de Ecuador, Matilde (rscj), Teresa (Ursulina)estas dos españolas, Isabel (H.Azules) de Argentina, Ana( Dominica de la Presentación) Colombia, parecía que nos habíamos conocido de siempre conectamos muy bien con todas y nos enriqueció su gran experiencia en esta tierra.

Esta bella experiencia ofrecida por el  Espíritu ha sido una invitación a contemplar con la vida el pasaje del éxodo “He escuchado el clamor de la gente, sus gritos los he dejado llegar a mis oídos , su opresión me conmueve…”  queremos con esta vivencia compartida trasmitir lo que fue un paso por este pedazo de tierra que estamos seguras que está en la retina de los ojos de Dios porque es un pueblo con emergencias múltiples presentes  y cada vez más profundas, y seguir apoyando a este hermoso proyecto de la CIM ya que esta tierra sigue precisando de corazones generosos, oídos atentos al clamor de los gritos actuales y pies ligeros  para una entrega en este pueblo donde la vida esta más amenazada.

Es un gozo poder agradecer a las mujeres consagradas que hasta hoy han pasado haciendo historia de entrega desde la presencia de la CIM en Haití, nos satisface mirar que son los nuevos Moisés que con sus pequeños gestos  desafían a una evangelización de meros discursos y se atreven con el  idioma , un clima cálido bastante especial con una temperatura que llega  hasta 45 grados, con una fraternidad que se va consolidando en la riqueza de los diferentes carismas …gestan al profeta en el intento de fidelidad a la Palabra. Nos alegra haber atendido este clamor y estar aquí con la presencia de Diana.

Al fin de esta visita , las hermanas nos ofrecieron una hermosa oración de gratitud, buenos deseos de viaje y despedida.

MESI  ANPIL  , nos dijeron de corazón  (Muchas Gracias)

Gracias de corazón a Clemencia y Diana que nos ofrecieron un Hogar donde nos sentimos en casa, Dios Bendiga sus destellos de vida que ofrecen a cada paso.

Con cariño fraterno Luz, Karina.

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Publicado en Vicariato