Hermana Carmen Gatell Boronat

HNA. Mª CARMEN GATELL BORONAT

 

Dominica de la Enseñanza de la Inmaculada Concepción

Sin título copia

Mª Carmen Gatell Boronat nació el 29 de octubre de 1929, en Montferri (Tarragona).

Ingresó el 17 de junio de 1955, en el convento de las Hnas. Dominicas, de la Calle   Rovira i Virgili, núm. 16 de Tarragona  (entonces Beateri de Sant Domènec de  Guzman -todavía no unidas a la Congregación de las Dominicas de la Enseñanza).

Tomó el hábito y empezó el noviciado el 24 de febrero de 1956 siendo maestra de novicias Sor Catalina Badia Gruas, y parte del noviciado lo hizo conjuntamente con hna. Assumpció Company Berengué. Hizo la profesión de votos temporales el 26 de febrero de 1957 y la profesión perpetua  el 26 de febrero de 1960.

Formó parte de la comunidad de Dominiques de l’Ensenyament de la Immaculada Concepció de Tarragona, hasta el 21 de enero, día de Sant Fructuós, del 2011,  día en el que se trasladó a la Comunidad de Vic donde estaba destinada.

La hna. Mª Carmen Gatell Boronat, llevó siempre una vida sencilla, de una convivencia fraternal  propia de la vida dominicana, vida de oración y formación, que le ayudaron a mantener un carácter pacífico y bondadoso, disculpando, siempre que era necesario, a las hermanas de comunidad y ayudándoles en las cosas que podía y que hacía muy a gusto. Se mostraba contenta y agradecida cuando recibía visitas de  familiares y de personas amigas y conocidas.

En los últimos días, cuan le visitó la enfermedad, brilló con más fuerza su impronta: la serenidad y la confianza, el saberse en buenas manos, el gozar de la compañía de sus familiares y de las hermanas de comunidad, y el agradecimiento: agradecimiento por las pequeñas cosas, por los pequeños gestos y detalles, agradecimiento a las personas que han formado parte de su vida y de la su historia. Nos dejó el 19 de marzo de 2014.

Formaba parte de la Associació de les Maries dels Sagraris ( “Sagrarios Calvarios” como pone en la medalla de la  mencionada Asociación). Ella tenía presente en su plegaria el Sagrario de Aleixar, y se pasaba buenos ratos orando, a menudo, ante el sagrario de la Capilla de la Comunidad.

Su vida consagrada durante 57 años, ha sido una vida bien ejemplar y provechosa para la Iglesia. Celebramos el testimonio de su vida, una vida bordada por las manos de Dios, que un día la enamoró y por siempre la acompañó.

Creemos que participa ya de la amorosa presencia del Señor Resucitado: VIDA plena, AMOR eterno y gozosos, PRESENCIA bondadosa y misericordiosa para siempre. ¡Que descanse en paz!

 

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