Fiesta de la Inmaculada en Vallecas

Fiesta de la inmaculada en Vallecas

 

Este año el calendario se portó bien con nosotras: teníamos un día de descanso antes de la fiesta y otro después de celebrar nuestro Encuentro.Sin título.2png

Amaneció un día limpio y luminoso. En Vallecas pensábamos en el madrugón que para algunas exigía la llegada. Como ocurre con frecuencia, las primeras en llegar fueron las que venían de más lejos: Villarrubia. Las de Tomelloso estaban en Madrid, en El Roble y se libraron de madrugar.

Poco a poco fueron llegando todas a nuestro piso. ¡ Qué pequeño resultaba para acoger tanta alegría y tanto sabor a familia!

Echábamos en falta y preguntábamos por aquellas que habían quedado en Aranda, en Tomelloso y en Villarrubia. Nos hubiera gustado encontrarnos todas.

A las doce y media estaba programada la Eucaristía en una de las salas de la parroquia. Pedro Sánchez la celebró con nosotras. En su larga trayectoria de vida había conocido a muchas de las hermanas que habían venido. Fue cercano y familiar, un auténtico hermano. Fue una Eucaristía en la que participamos, compartimos experiencias y celebramos con gratitud nuestra historia, esa historia en la que María, nuestra Madre, había estado siempre presente.

Sin títuloPedro recordó con cariño los inicios de la Congregación en Vallecas. Valoraba aquella búsqueda sincera y valiente de aquellas hermanas que querían acercarse, mezclarse e  implicarse en este barrio.

Dentro de la celebración, en el momento del ofertorio, renovamos nuestro compromiso de vivir nuestra vocación según el carisma de Domingo de Guzmán.

Acabada la Eucaristía se siguieron las fotos y como ya eran las dos de la tarde, pasamos a comer. El ambiente era alegre, distendido y agradable.Sin título.1jpg

La tarde tuvo colores senegaleses, ecuatorianos, colombianos … procedentes de Lavapiés. Disfrutamos con sus juegos, canciones, recitaciones y bailes. Después, como decía el programa, nos ofrecieron una agradable merienda marroquina.

La tarde empezaba a caer y…las primeras en llegar fueron las primeras en partir. El día nos pareció corto.

María nos había reunido una vez más. Aquella Comunidad Fundadora, que en mil cuatrocientos… inició nuestra historia, contó con Ella en todos los acontecimientos pequeños o grandes. Aquella buena costumbre seguía. Ahora nos tocaba a nosotras mantener el ritmo de amor a aquella Mujer que atenta a su interior  tenía los ojos abiertos a las necesidades de los demás.

Las hermanas del Roble, de Lavapiés y de Vallecas, os decimos:

¡Gracias a todas por haber hecho posible el Encuentro!

 

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